
Si lo expresado en los textos no tuviese coherencia alguna, habría una interferencia en el proceso de comunicación, y por tanto el mensaje no podría ser decodificado por el receptor para formarse una idea de lo que allí dice.
Esto quiere decir que los textos poseen su propia estructura, la cual define una relación específica entre sus partes. En este sentido, la Real Academia Española define a la sintaxis como la “parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos”.
Esa coordinación implica un ordenamiento lógico, para poder dar sentido a lo que se lee, de modo pues, que cada lenguaje tiene sus propias reglas, y al igual que en caso de la plástica aquí también podemos hablar de orden y estructura que aunque bajo otro contexto, viene a reforzar la investigación que hasta el momento hemos realizado.
Como dato curioso, y haciendo una relación con respecto al uso de la línea, podemos considerar cada uno de los caracteres que forman las palabras -que a su vez forman las oraciones, los párrafos y los textos completos-, como el resultado de una línea conformada. Para ilustrar esta situación, podemos imaginarnos una línea recta hecha de un material lo suficientemente flexible, de modo que me permita su manipulación y construcción de la letra.
Sin embargo, esta manipulación no podría ser azarosa, pues aún dentro de la sencillez que aparenta una letra, esta tiene una anatomía particular, que como dice José Parramón, tiene “una serie de esquemas y medidas, de dimensiones y proporciones, que se repiten y relacionan, y hay una estructura geométrica que las caracteriza dándoles un estilo peculiar”.
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